MARIO "PAPAYA” VANEGAS JIMÉNEZ, campeón pistero.

Aunque nació en Amagá (1939), desde los dos años de edad es hijo adoptivo de Envigado. En el bachillerato inició su pasión por el ciclismo, al principio aprendió a montar en bajada, luego en competencia con sus compañeros del Colegio La Salle, a los 12 años, corrió la doble a Sabaneta. En ese primer intento, no le fue bien, sus amigos le decían que se dedicara a otro deporte.

A los 17 años, corre los nacionales en representación de Antioquia en el velódromo 1° de mayo de la ciudad de Bogotá y se proclama, campeón. Arrastía Bricca, más que satisfecho con el desempeño de su pupilo dice que de regalo lo lleva como invitado al centroamericano de pista que se corre en Caracas (Venezuela), una vez allá, lo inscribe y le manifiesta que debe correr. Un frío inmenso de “miedo”, responsabilidad y compromiso, corrió por su cuerpo, debía enfrentarse a corredores mayores y con mucha más experiencia. Llegó el día de la competencia y poco a poco fue avanzando en los resultados clasificatorios hasta llegar a la final contra el italiano nacionalizado venezolano Leoni, corredor que 2 meses atrás había quedado entre los 8 mejores del mundo. Resultado del enfrentamiento: oro para “Papaya” Vanegas, era su primer título internacional y con tan solo 17 años (William Martínez Lobo Envigado dice, 2017).

mario papaya vanegas

La participación colombiana en los Juegos Centroamericanos de Guatemala en 1950, para competir en pista y ruta, impulsó la necesidad de construir un velódromo en Colombia. En esa competencia estuvo una delegación encabezada por Efraín Forero, quien ya se destacaba como uno de los mejores en el incipiente ciclismo rutero de la época, lo mismo que el entonces seminarista Efraín Rozo, Jaime Tarquino y Luis Ortiz. Esa cuarteta llegó a la final de la prueba de los cuatro metros, para enfrentar al favorito de Cuba, luego de dar cuenta de sus rivales como México, Guatemala, Venezuela, entre otros. El domingo 12 de marzo de 1950 pasaron a la historia del ciclismo colombiano derrotando en 5 minutos, 23 segundos, a sus encopetados rivales que hasta el momento nunca habían salido perdedores en esta prueba (El ciclismo colombiano en el mundo, Mundo Ciclístico ltda, coordinador Héctor Urrego Caballero, 2014).

Otros títulos alcanzados fueron: 14 veces campeón nacional de velocidad pura; dos veces campeón bolivariano. (Bolivia y Ecuador); dos veces campeón americano. (Medellín y México); dos veces campeón centroamericano. (Jamaica y Venezuela y dos veces campeón panamericano (las dos en México). (fuente: Eduardo rueda Enciso, Citius, Altius, Fortius: Colombia Olímpica. Hazañas y desengaños en la historia deportiva del país. Revista Credencial Historia, No. 127, 2000.)
Estos fueron algunos de los corredores de la época que enfrentó a nivel mundial; Sergio Bianchetto (italiano) campeón mundial y olímpico; Giuseppe Beghetto (italiano) campeón mundial y olímpico, Angelo Damiano (italiano) campeón olímpico en tándem y 3° en mundial de velocidad, Patrick Sercú (belga) campeón olímpico del km. y gran velocista, fue ganador de la camisa verde del Tour de Francia 1974. Y tuvo grandes enfrentamientos con el trinitario Roger Gibbon a quien venció en los juegos centroamericanos y del caribe corridos en Jamaica y el mexicano José Luis Tellez.
En diciembre de 1962 la Federación de ciclismo no tuvo medios para enviarlo a los Juegos Americanos corridos en México, y fue cuando llamaron a Don Hernán Uribe propietario de Paños Vicuña quien se comunicó con el corredor para contarle lo de la llamada recibida de la Federación, preguntándole si deseaba y estaba en condiciones de hacer esa carrera; Mario le respondió que iba a “reventar la bicicleta” y sin dudarlo un momento lo patrocinó con todos los gastos pagos, esa medalla de oro obtenida frente a un uruguayo despertó en el mecenas el deseo de apoyarlo y fue así como desde sueldo, repuestos, atención médica y hasta una bicicleta traída de Italia no le faltó al deportista.

De su familia se puede contar que siendo un estudiante conoció a su actual esposa Marta Silvia González Mejía, con la cual contrajo matrimonio a los 31 años, en 1970 y bendecido por el tío de la novia y párroco de la iglesia de San José Antonio J. González. De la unión existen dos hijas Mónica María (1974) y Paola Andrea (1977). La primera es la madre de Martina hoy de 5 años y Jerónimo que cuenta con 10 años, casada con Diego Carvajal y graduada en Ingeniería Administrativa. Su Segunda hija, Paola Andrea, es madre de Luciana de 6 años y Jacob de 10 años en la actualidad, casada con Héctor Ossa y nutricionistas de la U de A.

Mario “Papaya” Vanegas Jiménez, gracias a estar pensionado por su carrera laboral en la Ferretería La Bomba, de la que fue propietario por 30 años y a su cargo de entrenador de las ligas de Antioquia, Valle y de la Federación Nacional. Colombiana de ciclismo, vive hoy en uso de buen retiro donde lo ha hecho toda la vida, en la ciudad de Envigado.