Imprimir
Categoría: Futbol
Visto: 4

SEGUNDA COPA

La Copa Mundial de la FIFA Italia 1934 fue la segunda edición del Campeonato Mundial de Fútbol, celebrada del 27 de mayo al 10 de junio de 1934. En este torneo, la selección de Italia se coronó campeona tras vencer a Checoslovaquia por 2-1 en la final.

Cuando Mussolini llegó al poder en 1922, tras la marcha sobre Roma, su régimen convirtió al deporte en uno de los focos de su sistema totalitario. La ideología fascista del dictador italiano convirtió así el ejercicio físico en uno de los pilares de la nueva sociedad superior que había de sustituir a la decadencia del pasado, con una nueva raza más sana física y moralmente, lo que se tradujo en la promoción de los deportes en las escuelas y la vida pública en general.

El fútbol se convirtió entonces en un elemento aglutinador de las diferentes corrientes que formaban la dictadura, con el mundial de 1934 como una ocasión excelente para demostrar la superioridad del fascismo en el ámbito internacional. Por ello, Mussolini se reunió con los directivos de la FIFA en Ginebra dos años antes, asegurando mediante el soborno que se concediera a su país la celebración de tan importante certamen.

Pero ser el país huésped no sería suficiente para conseguir la victoria y el Duce lo sabía, de modo que en los meses previos al mundial reclutó a los mejores jugadores de ascendencia italiana de todo el mundo, formando un equipo con europeos y sudamericanos nacionalizados a toda prisa bajo el entrenador Vittorio Pozzo.

La copa del mundo empezó pues el 27 de mayo de 1934 y ya desde los primeros partidos se empezó a notar que los árbitros favorecían sospechosamente a Italia, lo que unido a su dream team aseguró un paso sin fisuras hasta cuartos de final tras aplastar a Estados Unidos 7 a 1.  

La eliminatoria, jugada curiosamente contra el equipo de la España republicana fue apodado por la prensa "la batalla de Florencia” por las incontables faltas perpetradas por la escuadra italiana. El primer partido, librado el 1 de marzo bajo el corrupto arbitraje del belga Louis Baert supuso una retahíla de agresiones físicas contra jugadores de la talla de Ramón de la Fuente o el portero Ricardo Zamora, quienes pese a conseguir el empate quedaron tan malparados que no pudieron participar en la repetición.

La segunda ronda, jugada el 1 de julio bajo otro árbitro comprado, acabó en una ignominiosa victoria para los italianos, quienes no solo marcaron gracias a empujar al portero suplente, sino que además tuvieron dos legítimos goles en contra perdonados por el colegiado René Mercet, quien fue expulsado de la federación junto con Baert al terminar el campeonato.

Idéntica situación se dio en la semifinal contra Austria, derrotada 0-1 por un gol de Angelo Schiavio marcado tras placar brutalmente al portero austríaco en el minuto 19, una clara tarjeta roja que el árbitro Ivan Eklind no quiso ver.

De manera harto sospechosa el sueco se había reunido unos días antes para cenar con Mussolini, y durante el encuentro llegó a actuar más como defensa italiano que como juez imparcial, desviando un pase austríaco de un cabezazo e ignorando las faltas del temible Luis “el ejecutor” Monti.

Pese a estas fraudulentas trampas la FIFA no canceló el resultado ni tomó medidas disciplinarias, sino que por contra cambió al árbitro de la final una semana antes por Eklind para agradar al dictador italiano; quien para asegurarse el tanto aterrorizó a sus jugadores con un telegrama titulado Victoria o Muerte además de dirigir un siniestro ultimátum a su entrenador: “señor Pozzo, usted es el único responsable del éxito, pero que Dios lo ayude si llega fracasar”.

ITALIA GANA LA SEGUNDA COPA MUNDO en su equipo era de muchos jugadores Argentinos nacionalizados ITALIANOS.